domingo, 20 de septiembre de 2009

ANONIMOS ANONIMOS


Juan Pérez estaba llegando tarde. Cuando salió del trabajo, se metió en una librería a ojear libros para hacer pasar el tiempo, y efectivamente el tiempo se le había pasado. Ahora corría por el centro de Montevideo, esquivando la gente al pasar, y pensando una excusa. Es que siempre llegaba tarde a todos lados, incluso hoy que era su primera reunión de Anónimos Anónimos.

Al llegar encontró la puerta abierta, y sin dudarlo entró. Como era de esperarse, ya estaba la sesión en marcha. Había cuatro personas, que con unos poco armoniosos movimientos, hacían una especie de gimnasia. Frente a ellos, una mujer que evidentemente era la coordinadora del grupo, indicaba los pasos a seguir.
–Debe ser alguna suerte de ejercicio de integración –pensó Juan- algo que se utiliza para fortalecer la unión en el grupo.
Agradecido de haber llegado tarde y no tener que participar en tan vergonzosa expresión corporal, aguardó sentado en una silla de las que estaban colocadas en forma de ronda.

Una vez terminados los ejercicios, la coordinadora se le acercó.
–Mi nombre es Laura –le dijo.
–Ah… ¿esta es la sala de reuniones de la AA? –preguntó Juan.
–Si te referís a AA como Alcohólicos Anónimos, estás en lo cierto, ya que esta sala es de Alcohólicos Anónimos. Pero ahora nos prestaron la sala para nuestras reuniones, las de Anónimos Anónimos. Por lo que si te referís a estos últimos, también estás en lo cierto –respondió Laura.
–Eso explica por que usan la misma sigla –pensó Juan.




 Anónimos Anónimos, al igual que todos los grupos que llevan “anónimo” como segunda palabra en su nombre, es una agrupación de personas que tienen la primera condición y quieren dejarla, sin perder la segunda. Por ejemplo, Jugadores Anónimos son una agrupación de jugadores que quieren dejar de serlo, y mantener su anonimato. Anónimos Anónimos era una contradicción en sus términos, pero su causa era igual de noble.


–Vos tenés que ser Juan –le dijo Laura. El rostro de Juan se iluminó.
– ¿Me conocés? –preguntó animadamente Juan. Lo habían reconocido.
–No…, no te conozco –respondió Laura- Pero un Juan había acordado venir hoy, y es de suponer que seas vos.
Una vez resuelto el tema de la identidad de Juan, la coordinadora invitó al resto del grupo a sentarse. A la derecha de Juan se sentó una muy atractiva joven muchacha, la única mujer además de Laura. Alternados entre sillas vacías se sentaron los otros tres miembros del grupo, y Laura, quien quedó ubicada frente a frente con Juan.

–Vamos a darle la bienvenida a Juan –propuso Laura.
– ¡Bienvenido Juan! –dijeron todos al unísono.
–Esteem… gracias… –respondió Juan, quien notó que tenían esto del saludo bastante bien ensayado.
–Vamos a presentarnos para que Juan nos conozca –propuso nuevamente Laura, y con un gesto le dio la palabra a uno de los del grupo.

–Mi nombre es Adrián, y soy un anónimo –se presentó un muchacho joven de lentes.
Todos lo miraban con un gesto de aprobación.
–…Y para dejar de ser anónimo, hice un blog. ¡Pero nadie entra! –dijo Adrián con los ojos llorosos- No entra mi familia, no entran mis amigos, nadie deja un comentario. ¡¿A nadie le importa lo que tengo para decir?!

En ese momento Adrián se quebró. Laura le palmeó la espalda para consolarlo, y le dio la palabra a otro integrante del grupo. Este se puso de pie, se acercó a Juan y le estrechó la mano. Juan estaba distraído jugando con algo en su bolsillo, y se sorprendió al ver a Pablo parado frente a el.

–Hola, soy Pablo –le dijo- pero seguramente ya me conocés.
Juan no tenia idea. Pablo siguió de pie mientras hablaba.
–No hace falta que lo diga…, pero soy candidato a presidente por el Partido Inteligente.
–Más que Inteligente, yo diría Partido Intrascendente –pensó Juan, mientras se esforzaba por no reírse.

Pablo continuó hablando largo y tendido. Criticó a sus adversarios políticos, y hasta repartió listas. Cuando ya no se soportaba más el aburrimiento, Laura le pidió que tome asiento y dio la palabra a otro de los presentes.




 –Me dicen el “Colo”, por razones obvias –dijo mientras tiraba de uno de sus ya escasos rulos pelirrojos- y quiero ser conocido. Voy a todos los programas de televisión y estoy metido en el público, esperando a que me tome la cámara.


La chica que estaba junto a Juan comenzó a hablar, ante la mirada atónita del Colo que no pudo terminar su presentación.

–Yo soy Andrea, y soy anónima –dijo la muchacha- pero no por mucho tiempo.
Juan no le quitaba la mirada de encima, del mismo modo que el resto de los hombres presentes.
–Me voy a anotar para “Bailando por un sueño” –explicó Andrea- no me importa el sueño, lo que quiero es ser famosa. Una ambulancia para el hospital de San Jacinto, una pierna ortopédica para un niño, una fundación para ayudar a personas con los ganglios inflamados…, lo que sea esta bien.
– ¿Y bailas bien? –preguntó Juan tratando de meterse en la conversación.
– No, para nada. Y con este cuerpo no necesito –respondió Andrea, mientras que con sus manos recorría su silueta hasta la cintura.
Juan tragó saliva, y el Colo le tomó una foto con su celular. Siguió explicando que si eso no funcionaba, iba a pelearse con tal o cual vedette, meterse en los programas de chismes sobre la farándula, y si era necesario hacer aparecer un video casero de ella manteniendo relaciones sexuales. El Colo volvió a tomar una foto.
En determinado momento, todos se quedaron callados mirando a Juan, quien nuevamente estaba distraído jugando con algo en su bolsillo.

–Supongo que es mi turno –dijo Juan. Los demás asintieron con la cabeza.
–Bueno, mi nombre es Juan, y también quiero dejar el anonimato. Yo también quiero fama, que la gente me vea por la calle y sepa quien soy. ¡Quiero que se hable de mí en la televisión, en la radio, en los diarios!
– ¿Cómo pensás lograr eso? –preguntó Laura.
– Igual que Mark Chapman –replicó convencido Juan.
– ¡¿El asesino de John Lennon?! Pero eso no…

¡Bang!

Laura no pudo terminar la oración. La bala se había metido entre ceja y ceja. Luego cuatro disparos más. Todos cayeron. Juan tomó su abrigo y se marchó con el sentimiento del deber cumplido.

Al otro día los diarios titulaban: “Quíntuple asesinato en la sede de AA, la identidad del matador aun sigue siendo desconocida”.



El_Hincha

 
Al que lee y no comenta, le sale un sapo en la barriga.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

a vos te parece...?

El_Hincha dijo...

Jajaja! Solo queda aplaudir el oportuno comentario de un anónimo.

Dko dijo...

ajajaj ese fuiste vos! muy buena la historia.. aunque... quien es virginia¿? "–Me voy a anotar para “Bailando por un sueño” –explicó Virginia- " un abrazo.. muy bueno, ya no sos mas anonimo!

El_Hincha dijo...

Deberia despedir al personal del area de control y corrección, pero tendria una huelga por parte de la gente de redacción, diseño, promoción, etc... Es un gremio fuerte y muy unido... Y a pesar de todo son un personal muy competente.

Por eso Dko, me limito solamente a hacer la corrección, y digamos que aqui nadie vió nada.

Blogger dijo...

Buenísimo, no paro de reírme!!! JA JA JA

Un abrazo

FER

claudia dijo...

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